Cuando los derechos dejaron de ser pecado
La evolución de la lucha feminista en España desde la Transición hasta la actualidad
Madrid | 08.03.23 - Ana Somavilla Morilla y Daniel Martínez Rodríguez
"Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho?" (Génesis 3:6-24) La respuesta: ser mujer.
Desde entonces, se han encargado de que pagaran la deuda que tenían con la humanidad. Los siglos pasaron, lo hicieron tan rápido que hasta transcurrieron milenios. Las mujeres adquirieron una conciencia de género ante la injusticia patriarcal. Comenzaron a unirse, a vestir de morado, a pedir el voto, a trabajar en los mismos oficios que los hombres, a cobrar lo mismo… El tiempo continuó, y muchos de esos derechos ya se han logrado. Sin embargo, falta mucho que conseguir.
En España durante 36 años nada de esto se movió. A veces parecía que ni la Tierra lo hacía. De repente, Don Dictador murió, y su régimen cayó de un día para otro. En el horizonte se veía la democracia, y con ella el movimiento. El planeta volvía a girar alrededor del Sol y los españoles salieron a la calle. Las mujeres tampoco se quedaron atrás.
El 8 de marzo de 1977 las mujeres marcharon por Madrid en busca de un cambio en el concepto de la mujer trabajadora. Era la primera vez tras los años de la dictadura que la palabra reivindicación no suponía un castigo. El Frente de Liberación de la Mujer, creado en 1976, comenzaba a repartir los panfletos con las diferentes consignas de la lucha: “Abajo la prensa sexista”, “Mujer, sal de tu cocina y organízate” o “Mujer, lucha por tu liberación”.
Tenían claro que las reivindicaciones feministas no necesitaban a partidos políticos que las respaldasen y que era la mujer, por medio de las organizaciones feministas, quien debía encabezar la lucha. Así narraba el diario El País una jornada histórica que culminó con la presencia de casi mil asistentes en el mitin de la Cooperativa del Pozo del Tío Raimundo, en el distrito de Vallecas.
46 años después, en este mismo barrio, en una pequeña plaza junto al Auditorio Municipal Las Trece Rosas, hay una concentración feminista. Las vecinas de la Asociación de Vecinos de la Unión se reúnen para leer un manifiesto.
Los asistentes se distribuyen en dos bancos. En ambos, dos bufandas sujetan la pancarta que han hecho. Lazos morados, corazones bordados y muchos mensajes de igualdad. No hay demasiado público, pero entre todos los asistentes suman varios siglos de experiencia y represión.
“Yo mi vida la tengo hecha, pero quiero luchar porque esta sociedad sea más justa” grita la vecina Amanda que se aferra un paraguas naranja contra el cuerpo cuanto más alza la voz por el micrófono. Ella tiene 69 años, un hijo y una hija a los que asegura haber cuidado con valores de igualdad y un discurso claro sobre la importancia de la educación como mecanismo del cambio. Desde el banco asienten Marisa, Ana y Paquita. Ellas parecen seguir teniendo miedo a intervenir o a decir en alto por qué están allí. Ya han luchado. Lo siguen haciendo a su manera.
Las 13 Rosas, símbolo para el feminismo y la libertad en España

Fotograma Película "Las 13 Rosas"
Trece mujeres de entre 18 y 29 años fueron fusiladas durante la represión franquista cuatro meses después del fin la guerra civil española.
Ellas formaban parte de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y tras la entrada en Madrid de las tropas franquistas trataron de reorganizarse de forma clandestina. Sin embargo, debido a las actuaciones de infiltración de la policía acabaron desarticuladas y detenidas.
Fueron trasladadas a la cárcel de Ventas y posteriormente fusiladas al estar presuntamente vinculadas por un atentado.
Reivindican desde el manifiesto que representa al barrio la vinculación de la lucha feminista con el movimiento obrero y la visibilidad de las mujeres mayores. La mayoría han trabajado como amas de casa toda su vida, y ahora la paga que reciben solo les da para sobrevivir. Ese parece ser su castigo por el pecado de ser mujer.
“Recordamos que esta tarde están convocadas las manifestaciones grandes que salen de Atocha a las 18.30 y a las 19.00. ¿Alguna quiere explicar las diferencias?”. Se empieza a disolver el encuentro. Aprovechan para ponerse al día con el parte sanitario. Mientras, otras encuentran un brazo al que agarrarse para volver a casa. Muchas no asistirán esta tarde tras movilizarse aquí en el barrio, pero todas saben que, individualmente, llevan años luchando para que las mujeres que ahora están acabando sus carteles a 30 minutos de empezar la manifestación en Atocha puedan tomar las calles y alzar sus derechos. Otro punto para las pecadoras.
Vallecas, las vecinas contra el machismo
Atocha, el inicio de las marchas
“¡Hola! (Dos besos) ¿Qué tal? ¿Estáis listas?”. “Yo traigo los pañuelos”. “¡Camisetas a 5 euros!”. El museo Reina Sofía es espectador de todos los preparativos . Una asociación feminista de mujeres montañeras ultima los detalles de su pancarta y el olor a pintura invade la plaza. A la vuelta de la esquina, en la glorieta de Atocha, “El feminismo es abolicionista” se extiende como estandarte de la primera marcha de la tarde. Son las 18.30 y da comienzo el recorrido organizado por el Movimiento Feminista de Madrid.
— ¿Y esta cuál es? — frunce el ceño una mujer que gira la cabeza en busca del grupo con el que ha venido.
— No, Antonia. Esa no es. La nuestra sale después. Creo.
El Movimiento Feminista de Madrid se presenta bajo el lema “Feministas en lucha por los derechos de las mujeres”, aunque los gritos que hacen comenzar el recorrido redirigen el discurso hacia un ámbito político desde el que piden la dimisión de Irene Montero. Además, los cánticos aclaran su postura sobre la exclusión de las mujeres trans en la lucha.
Leyes, controversia y cambio
Adulterio
El adulterio fue delito en España y castigado con hasta 6 años de cárcel hasta 1978 . Contaba con un agravante en caso de infidelidad de la mujer. Tras la nueva ley, se permitió que la persona adúltera tuviera la posibilidad de volver a casarse.
Divorcio
El 22 de junio de1981 el Congreso aprueba la modificación del Código Penal que autorizaba el divorcio. El BOE publicó dicha ley el 7 de julio y entró en vigor el 9 de agosto. Se consiguió gracias a la presión social realizada por las organizaciones feministas que estuvieron manifestándose en contra del retraso que suponía el proyecto de ley.
Aborto
En 1985 se despenaliza el aborto en casos de violación, riesgo para la salud física y psíquica de la madre o malformación el feto. Hasta el momento la interrupción voluntaria del embarazo era considerado delito. Gracias a la movilización feminista se consiguió un cambio en pro de la libertad de la mujer que supuso un hito en la historia del país por el impacto de las manifestaciones en todo el territorio español.
La ley “trans” y la ley del “sí es sí” han determinado la división de la marcha y del feminismo. A las 19.00 llega la Comisión 8M bajo el lema “Aquí estamos las feministas” y defienden la inclusión de las mujeres trans en la lucha. Portan estandartes contra la transfobia que comienzan a difuminarse entre la marea de mensajes que las asistentes quieren compartir. “Nos queréis musas porque nos teméis como artistas”, “Mamá, hoy no voy sola”, “Lo contrario al feminismo es la ignorancia”, “Si te cansas de escucharlo, nosotras de vivirlo”, “Sin Hermione, Harry habría muerto en el primer libro”.
A lo largo de la calle se pueden diferenciar desde partidos políticos, sindicatos, ONGs y asociaciones hasta familias, abuelas con sus nietos, grupos de amigos, novios y novias que tienen en común el 8 de marzo como día reivindicativo para los derechos de las mujeres.
A su paso por la capital española, los turistas y los ciudadanos que no participan en la manifestación se quedan estupefactos ante el espectáculo en el centro de la ciudad. Permanecen quietos mirando la marcha y en algunos casos deciden unirse a ella y a los cánticos.
Los pasos no cesan y el ruido tampoco. La batucada hace temblar el suelo y cuando se atisba el final de la ruta en Plaza España los gritos de euforia llenan la Gran Vía. En los balcones de las viviendas de alrededor se asoman los más curiosos, que animan con aplausos y encienden las linternas de sus móviles.
🟣 Conexión en directo
Al final de la avenida hay un escenario. La música invade la noche con un concierto organizado por la Comisión 8M. Muchas de las personas que han aguantado hasta el final se quedan bailando al ritmo de las canciones feministas. Otras, cansadas, se dirigen a las bocas de metro, concluyendo de esta manera el 8 de marzo, día Internacional de la Mujer.
Las pancartas danzan cabeza abajo. Las farolas iluminan una Gran Vía cortada por el paso de la manifestación. Como de costumbre el mensaje “ya he llegado” se seguirá mandando. Y el de “tía, te mando un audio para que me acompañes en mi vuelta”. O ese que dice “Dame un toque cuando estés en el Cabify”. Volver a casa sola parece ser un pecado a la espera de un castigo como el de Eva. Su pecado: ser mujer.

















